carta a Cortázar (donde quiera que estés)
Cómo te odio viejo. Cómo has podido llegar a hacerme ésto. Mientras me lío un cigarrillo y le doy un trago más a mi té, te veo viejo. Te veo mientras fumas tu puro. Con tu barba, con tu aire que dice te he ganado. Estas ahí, en una foto en la portada. Una foto que no serviría ni para ilustrar tu tumba. Y sin embargo me has ganado. De ahí mirando a las espaldas de un libro que escribiste hace tiempo. Pero me has ganado, porque no quiero acabarlo. Porque se que he llegado al final, y ese es el momento en que sentí que me abatiste. No puedes hacerme esto, no puedes hacerme acabar en dos páginas. Las dos semanas que me hiciste vivir no pueden acabar así. Que jodido que eres, viejo. Lo peor es que dijiste tantas cosas malas sobre mí. Supiste cosas que yo mismo haría. Me dijiste cosas que nadie me había dicho a la cara. Y seguí contigo. Y ahora, después de joderme me quieres hacer acabar en dos páginas. Qué será de mí después de esto. Cómo podré llegar a sentir ese Gauloises entre mis labios, como podré apreciar el calor del mate al bajar por la garganta. Ese mate que siempre deseé probar de manos de la Maga, de Talita, Geprekten o Don Crespo. De Etienne, Ronald, o Wong. Ahora sin embargo solo tengo mi tabaco de liar y mi té inglés. Me has sacado. Ahora arrastraré tus palabras. Buscaré solución a tus incógnitas. Verás, tu me dijiste que buscaba algo que no sabía si encontraría, pero mientras mi mente se iría tras ello. Me hiciste volver a Argentina. Vos me arrancaste de los brazos de la Maga, sólo para que en esos momentos me diera cuenta de lo que quería a ese desastre venido del Montevideo. Que jodido eres viejo, ir a mamarla. No sabrás que cincuenta años después de que derramaras en papel toda tu caña y tabaco francés. Tanto tiempo después de ese cincuenta y poco. A mí precisamente, al que no conociste, al que no te importa, al que le pintaste una vida que duraba sólo dos semanas, y que lo quieres matar en dos páginas. Saber que ya no me importa saltar de la ventana, dejar caerme a esa rayuela que sólo un loco como tú pudo pintar en el patio. Dirigir mi última mirada a Traveler y a Talita, a los que tanto mal me hiciste hacerles. Oír los gritos de la Cuca, sabiendo que realmente piensa en lo que le iba a costar limpiar el patio. Lo que me va a costar a mi limpiar estas dos semanas, señora. Por eso prefiero saltar, viejo. Me da igual lo que hace unas décadas planeaste que sería mi final. Me importa un carajo. Yo salto y lo mando todo a la puta. ¿no era eso lo que querías?. Pues ahí lo tienes, no se si conseguiré caer en el Cielo, nunca se me dieron bien los juegos de niños. Eso sí, Maga, donde quiera que estés, aunque compartas conmigo el refrigerador, en ésta u otra latitud, que sepas que te quiero, que si no lo dije fue por culpa del viejo. Por eso te escribía, donde quiera que estés ahora, y te dejo así, con tu puro, para que quieto como una foto, no dejes nunca de mirarme mientras caigo. Al fin y al cabo, no es tan difícil, es sólo un balaceo mínimo, y paf se acabó.
Epílogo :
Nota de Morelli
Epílogo contestación: ¿ves viejo? Era lo que querías. Ahora dejáme en paz.
Epílogo :
Nota de Morelli
Epílogo contestación: ¿ves viejo? Era lo que querías. Ahora dejáme en paz.