Blogia
impulsos nerviosos

gracias

¿Sabes? Por primera vez en mi vida me creí a mi mismo. Pensé que lo que escribía era cierto. Que a pesar de pasar de mí, lo que había escrito allí al fin y al cabo era yo. Aunque supiera que era ficción, sabía también que tenía gran parte de real. Yo lo sabía, pero aún así me creí. Me creí cuando a tu personaje le decía las cosas. Me vi en esa situación. Una situación que había creado yo, pero que era tan real. Porque tu no sabías lo que en la historia había de real. Por eso puede que me creyeras. Pero tuve que revisar el papel varias veces para darme cuenta de que podías creerme. De golpe supe que, de esa forma, todo lo que te había dicho era real. Porque tu me creíste. Porque tu no sabías que en ese momento no me creía. Y eso es lo que me hizo pensar en que era real. Comencé a ser mi personaje, a pensar como él. O pensar como estaría él después de haber dicho lo que dijo, aunque yo le empujara a hacerlo. Me sentí tímido, a veces incómodo. Nervioso y expectante. Vi cosas donde no las había. Vi cosas que solo podían ser la secuela de la historia, que yo escribí. Que ambos creímos. Empezamos a seguir el juego, a construir una historia en la que no sabíamos si éramos los personajes. No sabíamos quién había creído a quién. Sin querer seguí jugando a ser él. Volví a escribir mientras dormías. No supe ver que eso me convertía más en él. Pero yo me creía ciegamente y eso no me importaba. Traté de decírtelo, de reconocer que era un personaje. O de desvelarte el principio de todo. Para que tu dejaras, al menos, de seguir en la historia. Pero no te preocupes, por eso te digo esto. Porque un día me miré al espejo y me di cuenta que no era él. Que podría serlo, pero que no lo era. Sin embargo, tengo que darte las gracias por aparecer en la secuela de lo que no fue una primera parte. Gracias por leer de nuevo las cosas que digo. Porque éste que escribe ya no es él, soy yo. De nuevo. Se que él es menos cobarde, pero por eso no lo seré. Y tu ya no tienes que ser ella. Podemos volver a ser nosotros. Podemos volver a ser los de antes. Olvidando que todo esto ha pasado. Que durante un tiempo llegamos a pensar en las cosas que un loco escribió. Y esto que escribo no es una historia. Y quizás esto no lo leas nunca. Puede que esto no lo sepas nunca. Porque no te diré una palabra. Lo sé. Pero gracias por creerme.

0 comentarios