Blogia
impulsos nerviosos

perdón

Lo siento si te he causado una buena impresión. Siento ser parte y culpable de aquello que crees que soy. Siento las palabras que dije y todo aquello que de mi sacaste. Puede que no fuera lo que quería decir. Puede que volviera a construir un personaje, suelo hacerlo. Es una pequeña constante en mi vida. Tal que ya no se hasta que punto llega. Ya no se que personaje soy, ni hasta que punto estoy viviendo dentro de el. Quizás lo haya sido toda mi vida y me niegue. Quizás tú hayas sabido ver, lo que realmente forma parte de mí. Pero me siento un mentiroso, un actor de teatro, un pintor abstracto que pinta mal pero presenta bien sus cuadros. No soy lo que quieres. No soy lo que nadie debería querer. Forma parte del odio a mi personaje. ¿Ves? Puede que lo esté haciendo de nuevo. Negarme, las veces que sea necesario, para quitarle plomo a la careta. Pero a veces siento que debería apartarme de todo el mundo. Y eso quizás te incluya a ti. Para dejar de jugar a ser el personaje. O para construir otro más fácil de sobrellevar. Otro al que no admires tanto. La misma base, diferente contenido. Pensar nuevos diálogos de una obra inacabada, con un solo final posible, la locura. Presa de un juego contínuo, el del fénix mitológico, pero formato talibán, inmolándome para poder salir de mis cenizas de nuevo. El problema es que a veces no pienso en la gente de mi alrededor. A toda aquella a la que hago daño. Aquella que ha creído en alguna ocasión en uno o varios de mis personajes. Es parte de no creer en nada, tanto que no creo ni en mí mismo. Y lo siento, y lo diré mil veces. Aunque no me lo crea, aunque con ello me perdones o comprendas al nuevo, y vuelva a caer en la nueva trampa, esa de la que nunca saldré. Si tú no me ayudas. Porque yo ya no se por dónde salir. Y quizás todo esto era una disculpa o una llamada de auxilio. Depende de cómo lo quieras mirar. Depende de cómo me hayas creído.

0 comentarios